Biografía


Zaz había dado el equivalente a tres vueltas al mundo en cuatro años cuandodecidió hacer una pausa. Una pausa al estilo Zaz, enérgica y apasionada: Creó un festival en Crussol, en Ardèche, produjo el álbum Gipsy Traffic de su guitarrista Guillaume Juhel y viajó por rutas alejadas de la gira.

El álbum se construyó así, entre la urgencia creativa y la paciencia de una artista que busca entre las propuestas que le llegan en masa. Es cierto que su último álbum de canciones originales, Recto verso, del que se vendieron más de 1,5 millones de ejemplares, data de 2013, y su visión del mundo desde entonces se ha visto profundamente renovada por sus viajes y encuentros. 

No había dado un informe a los autores ni definido completamente una dirección. Necesitaba canciones que se le parecieran, que respondieran a su necesidad de personificación, de transparencia, de sinceridad, tanto en su andadura a pleno sol como por las zonas más sombrías. 

Porque Zaz no lo oculta: No todo brota tan fácilmente. Mientras millones de oyentes y espectadores se recargan de energía vital o, incluso, lloran de emoción con sus canciones, ella duda, lo intenta, desecha y vuelve a empezar antes de concluir que sus canciones son auténticas. 

Al escuchar Effet miroir, no necesariamente adivinamos cuáles son de su pluma y cuáles le han sido prestadas. Desde la apertura del álbum, Demain c’est toi nos habla de un niño venidero. «Es como si fueran mis palabras», dice a propósito del texto de Gaël Faye. En J’aime j’aime, Marion Romitti le esboza un autorretrato de soñadora solitaria y, en Je parle, Ben Mazué la muestra hablando alto («Moi je parle / Je tente, je tente, j'essaie / Tu sais y'a pas de mal / C'est le silence qui m'effraie»)

Pero Ma valse y su dulce forma de desvelarse es su propia pluma, a las cinco de la mañana, habiendo dejado intacta la voz de la maqueta hasta el álbum: «Regardez-moi sourire / Comme une rose au vent / Flotter, m’embellir / Sous le désir ardent / D’être vivante et reine / Dans mon monde innocent». Para Résigne-moi, le gustó una maqueta d’Ilan Abou y grabó un párrafo enérgico en el estudio «sin letra», escribiendo y grabando luego en su casa: «J’essaie d’comprendre mes sentiments / Me reconnaître dans tous ces faits / Me reconnaître pour mieux m’aimer / Je le sais bien mais faut l’intégrer / Plus dans mon corps que dans ma psyché / Résigne-moi, résigne-moi».

ZAZ clausura su álbum con el recuerdo de un viaje, Laponie, en el que cuenta, entre confesiones y slam, sus interrogantes de artista, el esplendor gélido del Ártico y la vida de todos nosotros. Imágenes lejanas que alumbran el título del álbum, Effet miroir, del que dice: «Lo que vemos del mundo es nuestra visión, a través de nuestros códigos, de lo que amamos, de lo que odiamos, de lo que nos disgusta, de lo que construimos... Cuando miramos a nuestro alrededor, somos nosotros mismos lo que a menudo vemos.» » 

Effet miroir podría haber sido un doble álbum, de tanto que tenía que decir acerca de su propia trayectoria, sus inquietudes y esperanzas para el futuro. Nunca se había implicado tanto en la elaboración de un álbum, en todas las etapas de la creación y buscando siempre la precisión más absoluta– el color de cada instrumento, la sinceridad de cada palabra que aborda su vida personal, la pertinencia de su expresión cosmopolita...

Tercer álbum únicamente de canciones inéditas desde 2010, al cual hay que añadir dos en vivoy su álbum Paris, homenaje a su ciudad de adopción, Effet miroir se ha nutrido de múltiples aventuras y colaboraciones. Medio nómada, medio parisino, se ha hecho por tanto y principalmente con los equipos de producción de Jo Francken y Ilan Abou. Pero, también en una escapada a Montreal, en el estudio de Patrick Watson, donde mezclan sus voces en Mes souvenirs de toi. Y otra colaboración en el estudio del cantante Raphael, para grabar allí el muy cinematográfico Saint Valentin. Vuelve a su estilo más bailable con Pourquoi tu joues faux de Mathieu Boogaerts, y comparte con los Triggerfinger su loca energía al ritmo de Los Beatles enToute ma vie de Jérémie Kisling…

Por el camino ha disfrutado de una gira de once conciertos financiada por el proyecto Zazimut, la asociación que ella misma creó a favor del emprendimiento asociativo y medioambientallocal, a la vez que presentaba nuevas canciones. Los fans se han apropiado enseguida de nuevos himnos como On s’en remet jamais que afronta todas las penas con un inagotable impulso vital, o Plume, reggae martialde Florian de Taevernier donde quiere alcanzar el sol como dice en su canción «Rencontrer le soleil juste pour voir de quoi il a l’air», o también el aliento hispano de Qué vendrá, el primer single del álbum.

 La canción Nos vies, del cantante Tibz, suena como el autorretrato colectivo de una generación: «Pour sûr, que l’on est bien ensemble / Je jure, que nos vies se ressemblent / À toute allure, j’attends qu’on se rassemble / Pour sûr, que l’on est bien ensemble».

En cuanto a la cantante y a su extraordinaria aventura artística por varios continentes, la vemos perfectamente en Si c’était à refaire, cuya letra está firmada conjuntamente por Sophie Maurin y Lise Chemla: «Je chante, je chute, j’avance, j’accélère / Et si c’était à refaire / Sans fard, féroce comme une mère / Je suivrais mes traces dans la poussière». Zaz nos muestra en él cuán vasto es su espejo. Y nosotros también nos vemos reflejados en él...

Ver más

Vidéos

Música


Effet Miroir


Escuchar / Comprar

© Warner Music France 2018